jueves, 26 de diciembre de 2019

El secreto de Grisel.

Esa mañana en particular, Mariana no tenía fuertes motivos para salir a limpiar parabrisas. Sin embargo sabía que en breve tendría que levantarse para no tener que soportar las protestas de su "socia y amiga" Grisel quien se ponía pesada cuando la encontraba durmiendo.
-¡Mariana! -la sorprendió Grisel, asumiendo su acostumbrado rol de madre mandona- ¿todavía seguís en la cama?
-Hoy no tengo ganas de salir -sentenció Mariana, con voz deprimida.
-¡Nada de bajones! - ordenó Grisel, mientras abría la ventana para que entrara el sol-. Hoy te necesito más que nunca, Mariana. Hoy tenemos que juntar más que otras veces. Porque vamos a festejar la navidad como nos lo merecemos.
- ¿Y cómo vamos a hacer?
- Sonriendo.
- ¿Qué?
- Sonriendo. Y te explico cómo: ¿Cómo estarías si al finalizar el día nuestro tarro de recaudación estuviese repleto?
- ¡Saltaría en una pata! -respondió Mariana, al mismo tiempo que saltaba de la cama.
- Bueno, eso es precisamente lo que vamos a hacer. Vamos a limpiar parabrisas imaginando que lo que juntamos superó todos los records. Y lo vamos a vivir por anticipado. Sintiéndonos súper felices. Como si ya lo hubiésemos logrado.
- Grisel ¿vos estás bien?
- Vos haceme caso, Mariana. Y lo vas a ver.
Ese día fue largo y extenuante. El calor del sol pegando en el asfalto hacía el aire irrespirable.
Y aunque las dos amigas lucían desalineadas y empapadas en sudor, la transparencia de sus sonrisas invitaban a los automovilistas a dejarse limpiar los vidrios, como si en ese acto se dejaran limpiar también las culpas que cada uno escondía en su corazón.
Al caer la tarde, la luz del sol se terminaba y la jornada laboral también. Casi sin fuerzas, Mariana y Grisel cayeron rendidas sobre el cordón de la avenida, pero custodiando un tarro desbordado de billetes.
Mariana no podía creer que se cumpliera lo que a la mañana era una profecía. Y Grisel había encontrado el secreto para hacer que la vida, de ahora en más, comenzara a ser la manifestación de su desprejuiciada y poderosa fe.



lunes, 7 de octubre de 2019

¡Adiós excusas!

Cada vez que vencemos ese poder extraordinario que son las excusas para no hacer algo que nos beneficie -y me lo digo fundamentalmente a mí- estamos conquistando nuestra libertad.
Sabemos que nuestra mente no estará de acuerdo con algunos cambios de hábitos y por eso sabotea permanentemente nuestros planes de superación. Pero si perseveramos, día a día, en convencer a nuestra mente de que esos nuevos hábitos serán para que estemos bien, ella terminará aceptando nuestra decisión. Y no sólo eso: será la primera en reconocer lo bien que estamos desde que implementamos esa nueva forma de pensar. Así que la clave estará en la repetición perseverante de nuestros nuevos hábitos para que la mente inconsciente, con el correr de los meses, los tome como propios.


martes, 11 de junio de 2019

"No lo cuentes".

No le cuentes a nadie
que una noche de luna,
el fulgor de una estrella
te alumbró el corazón.
Y de lo más profundo,
del fondo de tu pecho
brotó una fuerza inmensa
de alegría y pasión.

No le cuentes a nadie
que a partir de ese instante
apareció un camino
que nadie te mostró.
Y encendiendo la llama
que porta el caminante
se inició tu destino
de gran conquistador.

No le cuentes a nadie
que buscando el tesoro
de tierra prometida,
de paz y bendición,
te enfrentaste con miedo
a terribles peligros
de los cuales, airoso,
saliste vencedor.

No le cuentes a nadie
que obtuviste la llave
que abre ese tesoro
que Dios te prometió.
Porque nadie creería
que la puerta más fuerte
cede ante la sublime
presencia del amor.




miércoles, 5 de junio de 2019

"El Cristo de las carreteras".

Cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada,
mi aliento se consumía
y mi vida se apagaba.
Nadie pasó para verlo,
nadie detuvo su marcha,
sólo me acunó el silencio
acariciándome el alma.
Las heridas del naufragio
dibujaron una mancha
de rojo punzó en el suelo
para que eterna quedara,
y transcurrida en el tiempo,
mi espíritu no olvidara
que alli se esfumó mi vida
como si nada pasara.

Cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada,
de pronto, una luz del cielo
descendió sobre mi cara.
El "Cristo de Carreteras"
desérticas y olvidadas
me tomó fuerte en sus brazos,
para que no desmayara.
Y soltándome el remedio
de Su Bendita Palabra,
me dijo, suave, "no temas,
que sano estás por mis llagas".
Poco a poco fue ascendiendo
y, antes de que se alejara,
Su voz susurró en el viento:
"Levántate pronto y anda".

Le pedí que no se fuera,
que nunca más me dejara
y en mí se quedó viviendo
como si fuese en su casa.
Y cada vez que me encuentro
en la misma encrucijada
de recorrer carreteras
desérticas y olvidadas,
sé que Él camina conmigo
a donde quiera que vaya
desde que tocó mi pecho
para que resucitara,
cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada.


martes, 4 de junio de 2019

"Te encontré".

Me dijeron que no me animara,
que es casi imposible.
Me dijeron que si lo intentaba,
sería peor.
Me dijeron que ya me olvidara
de querer ser libre.
Me dijeron que me acostumbrara
al sabor del dolor.

Pero un día desperté llorando
y comencé a decirme
que tendría que tomar las riendas
de una decisión.
Y aferrándome a la luz de un sueño,
con el alma firme,
puse fijo el timón de mi vuelo
con rumbo hacia vos.

Y todo el tiempo te busqué
hasta que un día te encontré,
volando el aire perfumado
de tu cielo y de tu amor.
Y le agradezco a lo que fui
porque me trajo a lo que soy,
con una mano levantada
hoy le doy gracias a Dios.

Me dijeron que esperar milagros
no sería posible.
Me dijeron que olvidarlo todo
sería mejor.
Me dijeron que eso no se hace,
que eso no se dice.
Me dijeron que es tonto el anhelo
de mi corazón.

Pero un día decidí probarlo
y empecé por irme
de las voces que me rechazaban
por buscar tu amor.
Con destino a conquistar mi sueño
comencé a sentirme
la persona más feliz del mundo
buscándote a vos.

Y todo el tiempo te busqué
hasta que un día te encontré,
volando el aire perfumado
de tu cielo y de tu amor.
Y hoy
le agradezco a lo que fui
porque me trajo a lo que soy,
con una mano levantada
hoy le doy gracias a Dios.




lunes, 25 de marzo de 2019

"El primer paso".

- ¿Por qué llorás? -le preguntó mientras se sentaba a su lado, en el cordón de la vereda- Sos muy chico para estar a esta hora en la calle y de noche.
- Es que que cuando viene la noche, me viene el hambre -respondió el chico, tapándose la cara con las manos.
- ¿Vos sabías que para que haya día, es necesario que haya noche? ¿para que haya una rica comida, es necesario que haya ganas de comer? ¿y para que alguien venga a acompañarte, es necesario que vos estés solo?
- No.
- Bueno, el primer paso en esta relación es presentarnos. Me llamo Valeria Guglietti, ¿vos?.
- Me llamo Negrito. Y vivo solo, en la calle.
- Mirá Negrito. Cuando yo era chica, una noche me largué a llorar porque no quería que mi mamá apagara la vela con que nos alumbrábamos. La dejó encendida, al lado de mi cama y se fue a dormir. Y el primer paso para dejar de llorar, fue entretenerme con la sombra de mis manos proyectada en la pared. 
A partir de ese momento, aprendí que siempre hay un primer paso para dejar de sentirnos tristes y empezar a sonreír. Gracias a esa noche, con la vela, hoy soy maestra de sombras chinescas. ¿Querés que te enseñe?
- ¡Si! -fue la respuesta entusiasmada de Negrito.
- Ok. El primer paso, para empezar, es secarte las lágrimas. ¡Tomá! -acercándole un pañuelo descartable-. La primera clase es simplemente proyectar las manos en la pared. Sosteneme la linterna. ¿Ves?. Así. 
Todo lo demás, te lo enseño mañana. Y, como el prmer paso para comernos una rica cena, es tener hambre, ¿cuanto hambre tenés?
- ¡Un montonazo! Estalló Negrito, abriendo grande los brazos.
- ¡Muy bien! Entonces, el primer paso para ir a cenar, es elegir un buen lugar. ¿Vamos?.


"Actividades nocturnas".

Encontrar un seudónimo que la llevara a tener un nombre ficticio en un mundo
irreal, no fue tan difícil para Sara, quien, combinando sus dos apellidos, asistió al nacimiento de un tercero.
Y, a partir de ése momento, pasó a llamarse "Sara Búho", que es como se la conoce en las redes. 
Coincidentemente con su nueva identidad, Sara reconoció sentirse identificada con ése ave de actividades nocturnas y oscuro misterio, a la hora de satisfacer la imperiosa necesidad de escribir. Su producción poética, en franco crecimiento, así lo revela, aunque sus palabras callen más de lo que dicen.
La fotografia también forma parte de su recurso expresivo, como forma de gritar sus estados de ánimo convertidos en arte. Y después de imprimir los gemidos de su corazón en una libreta con renglones, perpetúa ése instante en una foto: un poema corto, escrito con su puño y letra, y la mano derecha como testimonio de que, detrás de cada frase, está siempre presente su ferviente humanidad.
"Mis manos son también protagonistas de mis produciones fotográficas porque nadie más que ellas aún conservan guardado el recuerdo exitante de ésa piel exótica y salvaje que alguna vez me habitó".
Y, como consecuencia inevitable de la presencia de sus manos, Sara Búho ilustra la portada de su libro, "La ataraxia del corazón", con una mano suspendida en el aire, mientras arroja flores de margaritas sobre una antigua máquina de escribir.
"Las margaritas siempre fueron mi oráculo para saber si el amor de alguien me pertenecía. Y al instante surgía un poema trasnochado cuando el último pétalo me decía que no". 




jueves, 14 de marzo de 2019

"Una mano pinta la otra".

Cuando toma la taza de café con ambas manos para calentarlas, su rostro evidencia, gradualmente, el color de la calidez que hace falta para soportar el invierno europeo. Y en uno de sus dedos, un anillo que aprisiona una piedra esmeralda, marca su afinidad con la estética, aunque su atuendo es informal y desprejuiciado. 
Vivir en Milan, la capital del diseño italiano, y ser hija de Guido Daniele, uno de los artistas plásticos más reconocidos por el público por su multipremiadas "manos pintadas", no da opciones, dice Ginevra Daniele, quien ostenta el mérito de tener "las manos más famosas del mundo", aunque, caminando por la calle, nadie lo note.
"Un día, cuando tenía 12 años, mi padre me pidió que le prestara mi mano para pintar sobre ella un guepardo. A partir de ese momento, fui su lienzo permanente y ya perdí la cuenta de la cantidad de animales que iban cobrando vida en mi piel, mientras charlábamos de cosas divertidas".
Ginevra se siente orgullosa de ser el soporte físico de la obra de Guido Daniele. Y cada vez que él le propone encarar un nuevo proyecto relacionado con esta temática a la que llamaron "Handimals", ella siente que el arte le permitió vincularse con su padre de una manera muy especial, porque de haber sido de otro modo, hubiese sido imposible hablar con él, encerrado tantas horas en su atelier.
"Cuando terminaba una obra -cuenta Ginevra con cierta nostalgia- la mirada de mi padre se encendía. Luego de sacarle una foto, se quedaba contemplando mi mano inmovil, sabiendo que todo se iría por el desagüe de la pileta cuando mi madre gritara: ¡a lavarse las manos que la cena está lista!".



sábado, 9 de marzo de 2019

"Impredecible".

Cuando sabemos exactamente lo que va a pasar, y pasa, nos alegramos de confirmar que al fin hemos entendido cómo funciona el mundo. Pero cuando lo impredecible se hace presente, surge la mágica vivacidad de lo inesperado, y el mundo, con sus aconteceres, nos vuelve a sorprender.
Scarlet Page es la hija del legendario Jimmy Page, en otros tiempos, pilar fundamental de "Led Zeppelin".
Su pasión por la fotografía la llevó a participar en exposiciones en donde el motivo central era la imagen de los mejores guitarrista de todo el mundo.
Este año expone en Buenos Aires y, para el diseño de su "afiche" promocional, eligió a alguien que no es su padre. Para sorpresa de todos, el afortunado es Paul Weller. Pero tampoco retrató su rostro, sino sus manos
Pretendiendo bucear en los confines de los pensamientos de Scarlet, a la hora de encontrarle un "porqué" a tal resolución estética, me encontré con un abanico de "tal vez" y se me ocurrió pensar en estos: Tal vez porque en las manos de Paul están representadas la vida, la obra, los éxitos y los fracasos de lo que con sus manos pudo ejecutar. Tal vez porque esas manos, envolviendo tiernamente a su guitarra, muestran al único matrimonio que con su instrumento pudo consolidar, sin interrupciones, a lo largo del tiempo. Tal vez, porque el sutil sonido de la guitarra sólo es posible crearlo cuando el silencio de las cuerdas se doblegan ante la caricia suave de esas manos.
Tal vez porque las manos de Paul Weller son las heroninas anónimas que construyeron su fama y nunca tuvieron la oportunidad de aparecer, al menos por una vez, en una tapa de la Rolling Stone.


martes, 5 de marzo de 2019

"Las manos de un alfarero".

Dicen que cuando un artesano está pariendo una de sus obras, parte de su energía queda impregnada en la pieza terminada, y esa fuerza la envuelve para siempre, como un aura, donde quiera que esté. Y hoy, que observo con disimulada nostalgia el jarrón que me lleva a recordar aquel día en Bucaramanga, el túnel del tiempo me transporta al momento en que las manos de Marcos Vega Isidro parieron ese regalo para mí.
No fue más que parar para ofrecernos a llevarlo en nuestro jeep, en medio de un camino calurosamente polvoriento y maltratador de caminantes, que accedió entre gentil y sorprendido.
Al llegar al barrio de Floridablanca, donde el GPS indicaba la ubicación de nuestro hostel, Marcos insistió en invitarnos a su casa a almorzar.
Su argumento, con musical cadencia colombiana, no nos dio otra opción mas que aceptar, fundamentando que él no se había negado cuando lo invitamos a subir al jeep.
El olor a arcilla que exhalaba la casa, confirmaba lo que Marcos nos había contado cuando le preguntamos dónde podíamos comprar artesanías.
"Yo soy alfarero", nos dijo, con brillo en los ojos y orgullo en el pecho. Tal vez -pensamos- podríamos comprarle algunas cosas a él y así ahorrarnos el recorrido de un circuito desconocido.
Verlo trabajar, tomando un bollo de barro como punto de partida, fue asistir al milagro de una alquimia que le dio forma, en pocos minutos, a lo que sería la manifestación de su generosidad.
Porque no sólo nos agasajó con sus sabrosísimas arepas, regadas con abundante aguardiente, sino que además nos regaló un jarrón a cada uno, que luego de darles forma, hornearlos y dejarlos estacionar por unos dias, nos lo envío por encomienda, sin cargo alguno.
Sin dudas, esa energía vive ahora en mi casa. La energía que generó ese momemto tan sublime en donde la sensibilidad de Marcos se transformó en el artífice que impulsó la danza de sus prodigiosas manos. 




sábado, 16 de febrero de 2019

"Vocación".

El abogado defensor -con apenas unos meses de graduado- presentó ante el juez pruebas tan contundentes a favor de su cliente que le permitieron empezar a crecer en su autoconfianza, pronunciando un alegato final tan conmovedor como eficaz, confirmando firmemente que su defendido debía ser absuelto ya, de manera inmediata.
El padre del joven abogado -también abogado- presenciaba, expectante, el juicio. El derecho, más que una pasión, había sido un mandato familiar por generaciones.
El juez, absorto por lo abrumador de las evidencias, dictó su veredicto: "Se declara al acusado inocente".
A pesar de que la decisión del juez causó gran alegría, nadie festejó en la sala. Todos guardaron un respetuoso silencio, hasta que por un altavoz se oyó decir: ¡¡Corteen!! ¡¡Los actores quedan liberados!! ¡¡Película terminada!!
Ahora sí. Estallido estruendoso de aplausos y abrazos entre "el acusado" y "el juez".
El padre del defensor no entendía nada.
-¿Estábamos dentro de una película?-lo interrogó desconcertado.
-Si. -comfirmó el hijo, con vestigios de culpa-. Como te habrás dado cuenta, no soy el abogado que a vos te hubiese gustado que fuese, soy actor.
-Sin embargo sigo creyendo que sos un excelente abogado -respondió el padre, entre sorprendido y emocionado-. Y para que yo me creyese que estaba frente a un excelente abogado, tuviste que haber sido, antes, un extraordinario actor. Te felicito hijo. Lo hiciste increíblemente bien. Defendiste con garra tu vocación. ¡Dame un abrazo!
Esa noche hubo cena con actores. Y algunas selfies donde aparecían, abrazados, "el defensor", el padre del "defensor", "el acusado" y, obviamente, "el juez".




jueves, 7 de febrero de 2019

"Casualidades".

Las tapas de los diarios que mostraban en simultáneo lo más dramático del accidente, eran tan elocuentes como escalofriantes. Un camión de galletitas "Cristalitas" que estaba parado en la ruta por desperfectos mecánicos, había sido embestido por un ómnibus de turistas que se dirigía a los balnearios. Ubicar a los camarógrafos y reporteros gráficos a determinada distancia -ni un metro más, ni un metro menos-, detrás de una cinta policial, no fue producto de ningún protocolo de procedimientos, ni de la casualidad. Fue la ocurrencia espontánea de Félix Stella, jefe de publicidad de "Cristalitas", quien, mediante un paquete de incentivos económicos, logró que el personal policial, los cámaras y los fotógrafos hicieran su trabajo de tal manera que la marca impresa en el camión accidentado, se exhibiera la mayor cantidad de veces por minuto, durante todo el día. Paradójicamente, subieron las ventas.
-Debería aprender de la creatividad de Stella -le recriminó el dueño de la empresa a Leo Ortiz, quien competia para ocupar el puesto de jefe-. Es más, -subrayó el patrón- éste mes pienso aumentarle el sueldo por sus méritos.
Un mes despues, un camión de "Cristalitas" sufre otro accidente. Tras perder el control, al doblar en una curva, el vehículo volcó, dando de lleno contra la salida de un shopping.
Otra vez, tapa de noticias.
-Alli está Stella haciendo su magia -se burló el dueño, mirando a Ortiz, mientras se enteraban de las noticias por tv.
-Esta vez, el aumento de sueldo debería ser para mí. -respondió Ortiz.
-¿Acaso pretende adjudicarse méritos ajenos? -se sorprendió el dueño.
-No, pero esta vez las ventas subirán más por mi influencia
que por la de Stella. ¿O quién cree usted que mandó a aflojar los frenos del camión?