Comienza la algarabía,
junto al compás de la orquesta,
verla entrar es una fiesta
cuando aparece Lucía.
Ella lleva la alegría
como simple credencial
y un sabor tan especial
pa' bailar el dos por cuatro,
repiqueteando esos tacos
con un ritmo sinigual.
No hay quien se luzca en la pista
como lo hace esta princesa
entregando en cada pieza
su cuerpo y alma de artista.
Un placer para la vista
cuando en medio del salón
hace gran exhibición
de baile mezclao con magia,
el ambiente se contagia
de aplausos y admiración.
Sin tener riqueza alguna,
más que el don de su talento,
paso a paso fue tejiendo
la trama de su fortuna.
Bailando como ninguna
fue escalando posición
y hoy es una institución
en toda esta geografía:
cuando se dice "Lucía",
se dice "Tango y Pasión".
No quisiera seguir viaje
sin haber agradecido
que me hayan permitido
rendir mi humilde homenaje.
Por su pinta y su coraje,
por su clase y simpatía,
por su honor de gran valía,
por su sonrisa al bailar,
por eso quise cantar
"Milonga para Lucía".
No hay comentarios:
Publicar un comentario