No le cuentes a nadie
que una noche de luna,
el fulgor de una estrella
te alumbró el corazón.
Y de lo más profundo,
del fondo de tu pecho
brotó una fuerza inmensa
de alegría y pasión.
No le cuentes a nadie
que a partir de ese instante
apareció un camino
que nadie te mostró.
Y encendiendo la llama
que porta el caminante
se inició tu destino
de gran conquistador.
No le cuentes a nadie
que buscando el tesoro
de tierra prometida,
de paz y bendición,
te enfrentaste con miedo
a terribles peligros
de los cuales, airoso,
saliste vencedor.
No le cuentes a nadie
que obtuviste la llave
que abre ese tesoro
que Dios te prometió.
Porque nadie creería
que la puerta más fuerte
cede ante la sublime
presencia del amor.
martes, 11 de junio de 2019
miércoles, 5 de junio de 2019
"El Cristo de las carreteras".
Cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada,
mi aliento se consumía
y mi vida se apagaba.
Nadie pasó para verlo,
nadie detuvo su marcha,
sólo me acunó el silencio
acariciándome el alma.
Las heridas del naufragio
dibujaron una mancha
de rojo punzó en el suelo
para que eterna quedara,
y transcurrida en el tiempo,
mi espíritu no olvidara
que alli se esfumó mi vida
como si nada pasara.
Cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada,
de pronto, una luz del cielo
descendió sobre mi cara.
El "Cristo de Carreteras"
desérticas y olvidadas
me tomó fuerte en sus brazos,
para que no desmayara.
Y soltándome el remedio
de Su Bendita Palabra,
me dijo, suave, "no temas,
que sano estás por mis llagas".
Poco a poco fue ascendiendo
y, antes de que se alejara,
Su voz susurró en el viento:
"Levántate pronto y anda".
Le pedí que no se fuera,
que nunca más me dejara
y en mí se quedó viviendo
como si fuese en su casa.
Y cada vez que me encuentro
en la misma encrucijada
de recorrer carreteras
desérticas y olvidadas,
sé que Él camina conmigo
a donde quiera que vaya
desde que tocó mi pecho
para que resucitara,
cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada.
y el sol se volvía nada,
mi aliento se consumía
y mi vida se apagaba.
Nadie pasó para verlo,
nadie detuvo su marcha,
sólo me acunó el silencio
acariciándome el alma.
Las heridas del naufragio
dibujaron una mancha
de rojo punzó en el suelo
para que eterna quedara,
y transcurrida en el tiempo,
mi espíritu no olvidara
que alli se esfumó mi vida
como si nada pasara.
Cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada,
de pronto, una luz del cielo
descendió sobre mi cara.
El "Cristo de Carreteras"
desérticas y olvidadas
me tomó fuerte en sus brazos,
para que no desmayara.
Y soltándome el remedio
de Su Bendita Palabra,
me dijo, suave, "no temas,
que sano estás por mis llagas".
Poco a poco fue ascendiendo
y, antes de que se alejara,
Su voz susurró en el viento:
"Levántate pronto y anda".
Le pedí que no se fuera,
que nunca más me dejara
y en mí se quedó viviendo
como si fuese en su casa.
Y cada vez que me encuentro
en la misma encrucijada
de recorrer carreteras
desérticas y olvidadas,
sé que Él camina conmigo
a donde quiera que vaya
desde que tocó mi pecho
para que resucitara,
cuando la tarde caía
y el sol se volvía nada.
martes, 4 de junio de 2019
"Te encontré".
Me dijeron que no me animara,
que es casi imposible.
Me dijeron que si lo intentaba,
sería peor.
Me dijeron que ya me olvidara
de querer ser libre.
Me dijeron que me acostumbrara
al sabor del dolor.
Pero un día desperté llorando
y comencé a decirme
que tendría que tomar las riendas
de una decisión.
Y aferrándome a la luz de un sueño,
con el alma firme,
puse fijo el timón de mi vuelo
con rumbo hacia vos.
Y todo el tiempo te busqué
hasta que un día te encontré,
volando el aire perfumado
de tu cielo y de tu amor.
Y le agradezco a lo que fui
porque me trajo a lo que soy,
con una mano levantada
hoy le doy gracias a Dios.
Me dijeron que esperar milagros
no sería posible.
Me dijeron que olvidarlo todo
sería mejor.
Me dijeron que eso no se hace,
que eso no se dice.
Me dijeron que es tonto el anhelo
de mi corazón.
Pero un día decidí probarlo
y empecé por irme
de las voces que me rechazaban
por buscar tu amor.
Con destino a conquistar mi sueño
comencé a sentirme
la persona más feliz del mundo
buscándote a vos.
Y todo el tiempo te busqué
hasta que un día te encontré,
volando el aire perfumado
de tu cielo y de tu amor.
Y hoy
le agradezco a lo que fui
porque me trajo a lo que soy,
con una mano levantada
hoy le doy gracias a Dios.
que es casi imposible.
Me dijeron que si lo intentaba,
sería peor.
Me dijeron que ya me olvidara
de querer ser libre.
Me dijeron que me acostumbrara
al sabor del dolor.
Pero un día desperté llorando
y comencé a decirme
que tendría que tomar las riendas
de una decisión.
Y aferrándome a la luz de un sueño,
con el alma firme,
puse fijo el timón de mi vuelo
con rumbo hacia vos.
Y todo el tiempo te busqué
hasta que un día te encontré,
volando el aire perfumado
de tu cielo y de tu amor.
Y le agradezco a lo que fui
porque me trajo a lo que soy,
con una mano levantada
hoy le doy gracias a Dios.
Me dijeron que esperar milagros
no sería posible.
Me dijeron que olvidarlo todo
sería mejor.
Me dijeron que eso no se hace,
que eso no se dice.
Me dijeron que es tonto el anhelo
de mi corazón.
Pero un día decidí probarlo
y empecé por irme
de las voces que me rechazaban
por buscar tu amor.
Con destino a conquistar mi sueño
comencé a sentirme
la persona más feliz del mundo
buscándote a vos.
Y todo el tiempo te busqué
hasta que un día te encontré,
volando el aire perfumado
de tu cielo y de tu amor.
Y hoy
le agradezco a lo que fui
porque me trajo a lo que soy,
con una mano levantada
hoy le doy gracias a Dios.
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