lunes, 11 de enero de 2016

"He venido a buscarte"

En un vuelo de tangos
he venido a buscarte,
rogando a Buenos Aires
que me sepa decir
dónde vive tu ausencia,
dónde encuentro tus manos
que tristes se agitaban
la noche que me fui.

En un vuelo de tangos
he venido a buscarte
vagando por las calles,
sin rumbo a dónde ir,
esperando el milagro
de las casualidades,
que la lluvia te lleve
a nuestro cafetín.

Y en ese vuelo errante,
le pido a Buenos Aires
que me acune en un tango
y no me deje morir,
que necesito verte,
que preciso encontrarte
para decirte aquello
que nunca me atreví.

Y recorro las plazas
de este gris Buenos Aires
buscando en cada rostro
el que me cautivó,
refugiándome en sones
de tristes bandoneones
cuando llega la noche
y regreso sin vos.

Te juro que si un día
te encuentro en Buenos Aires
haciendo que el destino
se cruce entre los dos,
te daré lo que quieras,
te nombraré Mi Angel
y mi vida y mi muerte
dependerán de vos.

Tus manos tendrán magia
y con sólo tocarme
harás que me convierta
en lo que nunca fui:
por vos seré poeta,
por vos he de lanzarme
a todos esos versos
que nunca te escribí.

 Y así los vendedores
de sueños ambulantes
festejarán mis rimas
en Plaza San Martín
para que el mundo sepa
que encontré en Buenos Aires,
resumida en tus ojos,
la vida que perdí.

A veces, me pregunto
¿qué tiene Buenos Aires?
que, recorriendo el mundo,
sólo pienso en volver.
Para silbar los tangos
que una vez me enseñaste
hundido entre mil copas
de un loco amanecer.

 A veces, me pregunto
¿qué tiene tu mirada?
que anula mis sentidos
y me invita a creer
que nada es imposible,
que nada está perdido
y el brillo de tus ojos
agiganta mi fe.

Por eso me levanto
pensando en encontrarte
y cuando veo el reflejo
fugaz de una mujer
se dispara mi alma,
se aceleran mis pasos
y tu figura vuelve
a desaparecer.

Y en ese vuelo errante,
le pido a Buenos Aires
que me acune en un tango
y no me deje morir,
que necesito verte,
que preciso encontrarte
para decirte aquello
que nunca me atreví.